martes, 17 de julio de 2007

Entrevista


Rocanrolero, así es como los mexicanos llaman a los que tocan rock. ¿Por qué titulaste tu nuevo disco de esa manera?El rock tiene una gran dosis de fantasía e inmunidad que te permite jugar. Yo me tomo el rock muy en serio, pero también creo que tiene un costado de juego. Me gusta como se escribe y suena la palabra rocanrol. La vez que puse rocanrolero en el Google me apareció Enrique Guzmán. Son esos rocanroleros primales. Me gusta hacerme cargo de esa exploración.

¿“Rocanrol de motos” es una canción alusiva a Pappo?No me olvido de algo que vi a los 17 años en “Easy Rider” [película dirigida por Dennis Hopper en 1969]: un tipo que salía en moto por las rutas de los Estados Unidos para enfrentarse a una sociedad facha. En esa época la búsqueda de la libertad te llevaba a experimentar con drogas, música y sexo. Toda esa cosa que tienen los rocanroleros de las motos. Yo viví algo muy cercano, que es terminar siendo más violento que la gente a la que uno critica. Mi hermano tuvo un incidente con Pappo que me hizo perderle ese cariño y esa admiración. Y eso no tiene que ver con el rock. Mientras experimentaba esa contradicción, Pappo murió y eso me afectó un montón. Me hizo pensar en él. Esa canción es un homenaje sentido hacia su persona, pero un homenaje que lleva esa contradicción.

Cuando lanzaste tu disco debut, “Música y delirio”, que apareció luego del primer álbum de Dante Spinetta, existía la incertidumbre sobre la veta que explotarías. Tomaste quizá el tajo más funk de los Kuryaki. Ahora te volcaste más hacia el rock y la canción. ¿Qué te arrimó hacia eso?Si bien “Música y delirio” lo hice de una manera muy solitaria, en “Rocanrolero” los músicos iban cayendo y dejaban su impronta. No es que había conformado una banda para hacer este disco. Cada uno pasaba con su onda y aportaba algo. Cuando armé el grupo que me acompaña, empezamos a tocar esas canciones que se habían hecho de una manera química y apareció ese sonido muy de banda. Eso fue lo que pasó con este álbum. Me animé tal vez a poner la mano de otra manera. Este trabajo tiene mucho de canción simple. Es un disco lúdico que por momentos es infantil o aniñado. Es lo que el rock te transmite cuando sos chico. “No como”, el primer corte de “Rocanrolero”, es un tema ochentoso que tiene un sonido muy Culture Club o Los Abuelos de la Nada o Footloose. Y esa es una influencia que no había dejado entrar demasiado.